Habría sido más llevadero, sin duda, que en lugar de la amarga lucidez que impregnaba cada uno de sus actos y pensamientos, el capitán Alatriste hubiera gozado de los dones magníficos de la estupidez, el fanatismo, o la maldad. Por que sólo los estúpidos, los fanáticos o los canallas viven libres de fantasmas o de remordimientos.
A. Pérez Reverte
No hay comentarios:
Publicar un comentario